Ahí está el muro, esa pared rocosa que resguarda a este pueblo catalán donde sus casas se asoman al vacío.

Se supone que su nombre, Rupit, proviene de “rupes”, que en latín significa peñasco o acantilado, y seguramente se refiere a esa formación donde en el siglo X se construyó un castillo del que apenas quedan restos.
Rupit es uno de los pueblos históricos más bonitos de Cataluña. A hora y media de Barcelona, y a mitad de camino entre Olot y Vic, sus calles empedradas (algunas pavimentadas por la roca viva) y sus casas rústicas, construidas entre los siglos XVI y XVII, son un pasaporte para viajar en el tiempo.
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Curiosamente, uno de sus iconos es una construcción moderna: el puente colgante que sortea la riera de Rupit, construido en 1945 por cuatro artesanos y obreros rupitenses, que permite entrar en el casco antiguo de una manera diferente a la de otros pueblos. Obviamente, es el lugar elegido para el selfie de rigor.
En la visita al pueblo destaca la iglesia barroca de Sant Miquel, con su campanario que es una privilegiada atalaya para contemplar el núcleo y las sierras desde una perspectiva única. También hay que descubrir la concentración de viviendas de piedra seca, con balcones de madera y decoradas con geranios, como la Casa de Lo, Can Betes y Can Banús (las tres, en la empinada Calle del Fossar) o Can Sallent.
Justo después de la iglesia está la Plaza Mayor, que aloja al Ayuntamiento y a la escuela del pueblo, y donde se pueden tener unas bonitas vistas de la ermita de Santa Magdalena. Este pequeño templo, del otro lado de la riera de Rupit, tiene toda la estética románica, aunque fue construido en el siglo XVII.
Pero este pueblo no está solo. De hecho, su nombre oficial es Rupit i Pruit (vaya trabalenguas), porque el trazado municipal también comprende a ese segundo pueblo, ubicado a 2,5 km de distancia y a 950 metros de altura, donde, además de un puñado de casas, también cuenta con la pequeña iglesia de Sant Andreu de Pruit.
Dado que Rupit forma parte del Espacio Natural Protegido del Collsacabra, es una base para recorrer este paisaje de bosques frondosos de robles y abedules, hayedos, rieras, cascadas (como el Salt de Sallent, una de las caídas de agua más altas de Cataluña) y peñascos como La Agujilla, de 922 m, que emerge como un espolón rocoso entre la vegetación.
Los atractivos históricos y naturales de Rupit le han hecho obtener varias distinciones, como la de Pueblo con Encanto de Cataluña (otorgado por la Agencia Catalana de Turismo) o Destino Biosphere por su apuesta por la sostenibilidad. Desde 2022, también forma parte de la red Best Tourism Villages de la ONU, que reconoce a 254 pueblos de todo el mundo que realizan una gestión eficaz del recurso turístico. Por ejemplo, esta organización destaca que, en su apuesta para que el patrimonio sea un motor del desarrollo sostenible, la comunidad ha impulsado el proyecto Collsacabra Futur, que ha generado oportunidades de trabajo, promovido una economía de ciclo corto y un impulso a la producción de alimentos orgánicos.
En la evaluación de su candidatura, la ONU ha destacado la puesta en marcha de un sistema tecnológico avanzado para supervisar el estacionamiento de los vehículos de los visitantes, lo que permite controlar la afluencia de visitantes al casco antiguo. Además, el ayuntamiento ha liderado una iniciativa con los otros municipios para reducir el tráfico en horas punta.
Gracias a estar ubicado a 822 metros de altura, y casi sin contaminación lumínica, Rupit se ha convertido en una meca para el astroturismo, impulsado por la distinción Cielo Nocturno de Calidad, otorgado por la Generalitat de Cataluña. O sea, ya sea de noche como de día, Rupit sigue en su camino de consolidarse como un destino ideal para una escapada desde Barcelona.